En un principio traductora frustrada, decidí sumergirme en la Filología Inglesa, estudios que, a lo largo de los últimos seis años, he ido complementando con otros sobre corrección, edición y traducción, todo ello con el fin de convertirme en lo que, por fin, soy en la actualidad: correctora de textos y traductora, pero esta vez sin la etiqueta «frustrada».

 

A mi bagaje profesional también han contribuido varias estancias en el extranjero (Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos), ya que gracias a ellas he podido perfeccionar mi inglés. Aunque en menor medida, también traduzco del francés.

 

En cuanto a mis intereses profesionales, me fascina el dinamismo de la lengua, sobre todo de la lengua que usamos a diario, la jerga de la calle. Por ello, los campos que más me atraen son aquellos relacionados con la creatividad y la cultura, como la literatura, el cine o la televisión, centrándome en la corrección y traducción literaria, la traducción audiovisual, la revisión de traducciones o la redacción de textos, entre otras tareas relacionadas con las aplicaciones del lenguaje.

 

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